Reflexión acerca del sentido ético de las acciones y decisiones en mi futura vida profesional.
En la actualidad, todos los
abogados somos mal vistos.
Sí, esa es una frase que nos
cuesta decir a muchos de los estudiantes de Derecho, incluso profesores dicen
que no todos somos iguales. Pero lo que yo creo es que ante una tercera
persona, sí lo somos. Todos somos iguales.
Una persona viene hacia nosotros,
ya seamos estudiantes o profesionales en el Derecho y ellos creen que nosotros
por el simple hecho de ejercer esa profesión vamos a aceptar coimas, a dejarnos
mandonear, y que sobretodo vamos a atropellar los derechos de quien se nos
interponga para cumplir con nuestro objetivo.
Es difícil esta situación, ya que
ante la opinión pública somos lo peor. Fiscales Supremos, a los cuales los
estudiantes o cachimbos de Derecho miramos con orgullo, y con el ideal de que algún
día quisiéramos llegar al puesto de ellos; salen con casos de aceptación de
coimas, aumentan y disminuyen condenas por sus propios intereses, no respetan
el Derecho. Ante esto, yo me pregunto ¿Dónde quedaron los sueños y metas de ese
chico/a que ingresó a la Facultad de Derecho para poder hacer un mejor país? Porque es cierto, por
más que algunos no lo mencionen, ya que puede ser una respuesta típica, casi
todos ingresamos a la Facultad de Derecho con el sueño de poder convertir a
nuestro país y sociedad en una más justa y equitativa.
Algunas veces reflexiono y pienso
en mí y en mis compañeros de aula y me doy cuenta que muchos de nosotros en
nuestro colegio nos encantaba leer, nos enfurecía ver tanta injusticia, teníamos
desde hace bastante tiempo, incluso antes de saber que estudiar en la universidad;
que queríamos un Perú mejor. Esto me lleva a pensar que tal vez no solo esto
pasó ahora, sino que también en la época de colegio de los ahora prófugos de la
justicia, ellos también pudieron ser así. Ellos pudieron ser como yo, que
comencé la carrera de Derecho con miedo, de que tal vez mis argumentos no iban
a ser respetados o iban a pasar desapercibidos, pero ahora me doy cuenta, tras
haber estado tres años en la universidad que entre todos nos respetamos y
siempre estamos dispuestos a debatir temas de realidad nacional y de política.
Con todo esto me pregunto qué fue lo que hizo que una
persona recién salida de la facultad de Derecho con tantos sueños y metas, vaya
a caer en lo más bajo que es recibir coimas y peor aún para un abogado que es
el jugar con la condenas. No estamos hablando de cuánta plata me das por
hacerte un favor. Estamos hablando de que hay una persona, la cual su única
función es velar y proteger los derechos de la sociedad civil, y al momento de
ejercer su función no hay respeto por la víctima, no hay respeto por el Debido
Proceso, no hay respeto ni por uno mismo. Donde queda el espíritu del joven que
soñó con cambiar el país, de poner su granito de arena para que el Perú sea un
país más justo.
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